La Iglesia La Ermita en Cali cerrará sus puertas hasta el sábado 9 de mayo a las 10 de la mañana, anunció el arzobispo de Cali, Monseñor Luis Fernando Rodríguez Velásquez, tras el grave ataque de profanación ocurrido el 6 de mayo que dejó importantes daños en su interior.
El ataque, que fue registrado en videos y difundido en redes sociales, mostró a un individuo destruyendo figuras religiosas en el altar, lo que generó rechazo inmediato en la comunidad católica y reavivó la preocupación por los ataques a templos en el Valle del Cauca.
Monseñor Rodríguez Velásquez calificó el hecho como un “acto iconoclasta” que no solo afecta a los creyentes, sino también al patrimonio cultural de la ciudad. “La Ermita es un lugar icónico de la ciudad y su profanación es una afrenta contra los bienes culturales de Cali”, agregó.
El arzobispo hizo un llamado a la oración y a la acción de las autoridades frente a este hecho, solicitando una pronta investigación y acciones que garanticen la protección de los espacios religiosos y el respeto por la fe.
El cierre de la iglesia se considera un acto penitencial y de reparación espiritual, y se espera que la comunidad católica se una en oración y reflexión durante este tiempo. La profanación de La Ermita es un recordatorio de la importancia de proteger los espacios religiosos y culturales en Colombia, y de garantizar el respeto por la fe y la libertad de culto.
Impacto en la comunidad
El ataque a La Ermita ha generado indignación en la ciudadanía y ha reabierto el debate sobre la protección de los espacios religiosos y culturales en Cali. La comunidad católica se une en oración y reflexión, mientras que las autoridades eclesiásticas y civiles buscan garantizar la seguridad y el respeto por la fe en la ciudad.
La profanación de La Ermita es un llamado a la reflexión y la acción, y su impacto se extenderá más allá de la comunidad católica, afectando a la sociedad en general y recordándonos la importancia de proteger y respetar nuestros espacios culturales y religiosos.