Un total de 117 reclusos de alto perfil han sido trasladados de la cárcel de Itagüí a establecimientos de máxima seguridad en el país. Los primeros 17 presos ya llegaron a Palogordo, Santander, luego de la orden emitida por el director del Inpec, Abelardo De La Espriella.
La medida busca evitar que estos presos sigan delinquiendo desde la cárcel y dirigiendo actividades criminales. El traslado se enfoca en aquellos presos vinculados a diálogos de paz y que han demostrado un alto nivel de peligrosidad.
Los presos trasladados perderán sus privilegios y serán recluidos en centros de alta seguridad, donde se les aplicarán medidas de vigilancia y control más estrictas. La decisión de De La Espriella es parte de las primeras medidas adoptadas en la Era del Tigre, que busca erradicar la delincuencia en las cárceles del país.
El traslado de estos presos implica un cambio significativo en la política penitenciaria del país, ya que se busca aislar a los delincuentes más peligrosos y evitar que sigan ejerciendo influencia en la delincuencia nacional. Con esta medida, se busca sentar un precedente para el futuro y demostrar que la justicia en Colombia no será indulgente con aquellos que siguen delinquiendo desde la cárcel.
La medida adoptada por De La Espriella puede tener un impacto significativo en la reducción de la delincuencia en el país, ya que se busca cortar las cabezas de las organizaciones criminales y evitar que sigan operando desde las cárceles.